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La peligrosa dinámica del Deportivo Alavés

  • Foto del escritor: Aitor Sáez López
    Aitor Sáez López
  • 27 oct 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 15 dic 2020

El prolífico tándem formado por Lucas Perez y Joselu no esta resultando tan decisivo como él año pasado, y está desnudando las carencias ofensivas del club babazorro





Cuatro, cinco y dieciocho millones llegó a embolsar el Deportivo Alavés por los traspasos de Ibai Gómez, Ruben Sobrino y Guillermo Maripan, respectivamente. 27 millones cuyo paradero son una incógnita para el aficionado alavesista. Y es que la dirección técnica con Sergio Fernandez a la cabeza, lleva ya años apuntalando la plantilla con parches a modo de préstamo que no suponen ningún coste a la entidad.

Esta temporada que recién ha comenzado ya es la quinta del “glorioso” en la máxima categoría del fútbol español y coincide con su centenario, sin embargo la dinámica del equipo no acompaña a la fiesta y fuegos artificiales.

Esta pandemia ha degradado todos los sectores de la economía mundial. Esta depresión también ha afectado al fútbol. El Alavés ha perdido efectivos que volvían a sus clubes de origen, y apenas ha hecho incorporaciones de renombre. Tan solo remiendos que tal cual han venido, se irán.

Tras 5 temporadas en La Liga Santander, se siguen haciendo contratos de corta duración por miedo a descender, y no poder pagar dichas nóminas en Segunda División. Y ahí está el quid de la cuestión, si ni la propia directiva confía en el equipo que están confeccionando la imagen que se vende al exterior es desalentadora. Para consolidarse en Primera División se necesitan cimentar unas bases.

Esta política de fichajes choca con los ambiciosos proyectos de la universidad Grupo Baskonia-Alavés y la remodelación de Mendizorroza aprobados por la Junta Directiva. Este último plan se encuentra en “stand by” desde el pasado mes de julio por la crisis sanitaria y económica que acarrea el país.


También los socios se mostraron reacios a esta ampliación del estadio, pues consideran que la esencia del templo alavesista son esas casi veinte mil gargantas cantando al unísono, formando una atmósfera de presión que tanto hace incomodar a los equipos que tratan de llevarse los 3 puntos de Vitoria-Gasteiz. Parafraseando a Jose Mourinho, “hay mucho madridista disfrazado”, permitidme cambiar el madridista por alavesista. Y si se consuma el descenso a Segunda División, la cifra de abonados descendería y las gradas presentarían una imagen muy pobre, que hará ver este proyecto como un rotundo fracaso. Un arma de doble filo que el Alavés no se puede permitir los riesgos que conlleva.


 
 
 

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