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Kimmich, el reloj suizo del Bayern de Munich

  • Foto del escritor: Aitor Sáez López
    Aitor Sáez López
  • 28 oct 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 15 dic 2020

Con tan solo 25 años ya es uno de los mejores mediocentros del mundo



Joshua Kimmich es, hoy por hoy, uno de los mejores centrocampistas del mundo. Su posición en un hipotético ranking de mediocentros, es meramente subjetiva y está al servicio del espectador, pero debe estar en la pelea por narices.

Uno de los principales valedores del teúton ha sido Pep Guardiola. El entrenador detectó de buenas a primeras el potencial del bueno de Joshua, y trató de ayudarle a explotar. El mediocentro llegó al Bayern en 2015 procedente del Stuttgart, con tan solo 20 años, y debido al overbooking que había en la medular bavara, Guardiola llegó incluso a situarlo como central.

Acumulando minutos y experiencia, Kimmich fue adelantando su posición hacia la de pivote, de donde nunca más volvió a salir. Con tan solo 25 años, ya es el director de la orquesta, de una maquina perfectamente engrasada como es el Bayern de Munich. Combina a la perfección dos aristas del juego claves, como son la cabeza y el corazón. Es muy inteligente y lee lo que pide el partido en cada momento, como también es pasional y competitivo, y es que posee un gen ganador propio de la antigua estirpe alemana representada por Oliver Kahn, entre otros.

Siguiendo el símil con leyendas del fútbol alemán, Kimmich ha seguido la trayectoria de Philipp Lahm pero a la inversa. El zaguero jugó toda su carrera como lateral derecho, pero conforme fue perdiendo velocidad adelantó su posición a la de pivote, mientras que Kimmich empezó desde la ultima línea para consolidarse en el centro del campo. Pese a esta peculiaridad, que no deja de ser una simple anecdota, ambos comparten una cualidad sobre el verde, y son sus centros laterales.



Volviendo a su etapa con Guardiola, recuerdo una charla del tecnico de Santpedor con él tras un empate a cero contra el Borussia de Dortmund, en la que se ve a un Guardiola enfurecido por haber desatendido a sus ordenes. Es significativo que en un equipo rodeado de estrellas, vayas a corregir a un chaval de 20 años. A la larga hemos vislumbrado el porqué de esa reprimenda, Guardiola ya olfateaba lo que podía llegar a ser Kimmich en un futuro.


Diamante en bruto

Llevamos años oyendo que Guardiola le debe toda su carrera a Messi, que lleva desde 2011 sin alzar una Champions League, que coincidió con la mejor generación de futbolistas españoles, que en Alemania fracasó estrepitosamente y demás sandeces. Sin embargo, los títulos no son el único exponente del triunfo. Puede que fuese a Alemania encomendado para ganar la Copa de Europa, pero el haber detectado y potenciado un talento como el de Kimmich, que por descontado seguirá dando alegrías a los aficionados del Bayern de Munich, ya es suficiente razón de peso para catalogar su paso por Baviera como un éxito. Quien sabe lo que hubiese sido de un imberbe Kimmich, si Guardiola no le hubiese dado la alternativa a los 20 años a pesar de jugar en una posición diferente. Quizás ese talento se hubiera quedado en el ostracismo con otro entrenador.


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