Habemus duelo en la cumbre
- Aitor Sáez López

- 18 feb 2021
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 3 mar 2021
Kylian Mbappé y Erling Braut Haaland ya se han intercambiado sus primeros golpes, como antícipo a lo que nos espera en la próxima década

Durante los últimos 13 años nos hemos malacostumbrado a ver como Cristiano Ronaldo y Leo Messi se disputaban el trono del fútbol mundial a golpe de goles, asistencias, regates. En este festival de golpes, los aficionados más extremistas batallaban por defender a su jugador favorito rebajando al otro a la altura del betún. El ser humano es subjetivo por naturaleza, y no ha podido evitar hacer el ridículo de manera estrepitosa.
Con Messi y CR7 ya en el ocaso de sus carreras, la antorcha parece decidida a cambiar de manos. Entre un noruego y un francés anda la cosa, si un noruego. Esta semana han protagonizado el primer episodio de una serie que apunta a tener más temporadas que Cuéntame.
El francés, de nombre Kylian Mbappe, cuenta con un mayor bagaje profesional. Desde su debut en el Mónaco con tan sólo 18 años, ya ha sonado como futurible para todo un Real Madrid. Cambió la Costa Azul por los Campos Elíseos, y a Falcao por Neymar Jr. 3 temporadas y media después, ya es el tercer mayor goleador de la historia del PSG, a la estela de Edinson Cavani y Zlatan Ibrahimovic.
Si bien en el conjunto parisino ha conseguido consagrarse como estrella mundial, su bien más preciado lo ha conseguido a nivel de selecciones. Desde que se enfundó por primera vez su humilde dorsal 29 en el Mónaco, hasta que ganó el Mundial ataviado con la 10 de Platini y Zidane tan solo pasó año y pocos meses. Pero su impacto va más allá de lo meramente futbolístico, cada verano que pasa su nombre vicia el entorno vital de Florentino Pérez. Da igual si los de Chamartín han ganado una Liga, una Champions League, ambas o ninguna. La alargada sombra de Cristiano aún pesa, y cada año que pasa en la famosa “cárcel de oro” es un año de su carrera desperdiciado.
El noruego, por su parte, se llama Erling Braut Haaland y simple y llanamente su vitrina de trofeos es un solar. Tan solo una Copa y una Bundesliga austríaca. Eso sí, dile de meter goles que te los hará de todos los colores. Con él todo es más fácil y peligroso. Sus registros en la Copa de Europa asustan, 18 goles en 13 partidos. Estas cifras cobran un mayor mérito a sabiendas de que sus únicos equipos han sido el Salzburgo y el Borussia Dortmund. En su corta carrera, el delantero no ha saboreado aún unos cuartos de final de Champions.
En plena pandemia plantear un hipotético fichaje como el de Haaland puede parecer una osadía, pero sus 75 millones de clausula de rescisión hace más que apetecible rascarse los bolsillos. Haaland supone todo un desafío al futbol moderno, en el que se valora más a un delantero por su corte asociativo que por su misión capital, la de hacer goles. Traza desmarques rapidísimos que ningún defensa es capaz de parar, y una vez dentro del área es un depredador. Un absoluto marciano en un fútbol cada vez más mundano, en el que prima el miedo a perder que la valentía.
El futuro ya es presente
Si no pasa nada y las lesiones no se cruzan en sus caminos, tenemos nuevo duelo en la cumbre. Disfrutemos de ellos porque nos retrotraeremos a la época de Messi y Cristiano, y nos arrepentiremos.
Ambos, Mbappe y Haaland se retroalimentarán del hambre voraz del otro, y la mejoría de uno responderá a cuan fuerte le ha apretado las tuercas el otro. A expensas de en lo que se puedan convertir los Joao Félix, Jadon Sancho, Ansu Fati etc. estos dos parecen ser los futuros patriarcas del fútbol mundial. El futuro ya es presente.



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