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De héroe a villano

  • Foto del escritor: Aitor Sáez López
    Aitor Sáez López
  • 31 ene 2021
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 3 mar 2021

En 2017,Pablo Machín se postulaba como uno de los entrenadores con mayor relumbrón del panorama español, hoy la realidad es bien distinta




Un inicio poco halagüeño de 2021, con 4 derrotas consecutivas en el torneo doméstico y una dolorosa derrota por 5-0 frente a un Segunda División como es el Almeria, han deteriorado la cómoda situación en la que se encontraba el Deportivo Alavés a finales del 2020.

Esta mala racha de resultado se ha cobrado su primera “víctima” en Pablo Machín y su cuerpo técnico. El preparador soriano fue anunciado el pasado mes de agosto a bombo y platillo, con la vitola de entrenador contrastado por su buen hacer en Girona años atrás.

Con el 3-5-2 por bandera, Machín cambió el gelido ambiente de Montilivi, por un calido paseo a orillas del Guadalquivir. No triunfó en la ciudad hispalense, pero sumó a su curriculum una experiencia que seguro guarda a buen recaudo.



Esta experiencia minó su estatus de entrenador emergente, y pasó en apenas meses de ser la cara visible de un ambicioso proyecto como el del Sevilla, a ser contratado como apagafuegos por un “terminal” Espanyol, que ocupaba el farolillo rojo de la categoría.

Comenzó con victoria a domicilio contra el Eibar, pero resultó ser un espejismo. 2 empates y 7 derrotas terminaron por sentenciar a Machín, que fue sustituido por el “Pitu” Abelardo. Curiosidades de la vida o no, el Espanyol y el Deportivo Alavés han seguido el mismo guión, como si de vasos comunicantes se tratara, pues este pasado més de enero el gijonés ha sustituido a Machín en el banquillo albiazul.

Sevilla y Barcelona fueron testigos de como el aura de Pablo Machín se difuminaba, poco quedaba ya de ese técnico que con los Stuani, Portu, Pere Pons etc. había hecho las delicias de la ciudad gerundense.

El preparador, falto de autoestima, sucumbió ante el encanto de la liga China, y puso rumbo al Qingdao Huanghai. Alegando “motivos personales” comunicó a sus seguidores que dejaba de pertenecer a la entidad. Por tanto, de nuevo, Machín volvía al escaparate y su contratación ofrecía ciertas garantías por su atractivo estilo de juego.

El Deportivo Alavés coincidía con estas características y se lanzó a degüello a por el técnico, tras un final de temporada desastroso en el que coquetearon con el descenso tras encadenar 2 victorias y un empate en 10 jornadas.


Esta imagen fue tomada tras certificar la permanencia en el Benito Villamarín tras derrotar al conjunto bético por 1-2
Esta imagen fue tomada tras certificar la permanencia en el Benito Villamarín tras derrotar al conjunto bético por 1-2

Comenzó dando rienda suelta a su esquema fetiche, y dando galones a Pere Pons, a quien ya conocía de sus años en el Girona. Las sensaciones no eran del todo malas, pero los resultados no llegaban y recurrió al 4-4-2 como consecuencia de la larga lesión de Pons. Con este equilibrado sistema, aumentaron en productividad encadenando 6 jornadas consecutivas sumando puntos.

Fue cuando a Jota Peleteiro, hasta entonces pieza clave, se le cruzaron los cables y soltó unas palabras que supieron a cuerno quemado en el seno del “glorioso”. Machín, posiblemente por deseo imperioso de la institución, sentó al gallego y el equipo se disolvió como un azucarillo.



El mediocampista era un perfecto enlace entre mediocentro y la dupla Joselu-Lucas, abasteciendoles de infinidad de balones. Desapareció de los onces de Machín y el equipo comenzó a ver cada vez más lejos la portería rival.


Futuro incierto

A corto plazo, el futuro de Machín se augura duro. Acumula tres experiencias en las que no ha sido capaz de impregnar su concepto de juego en los distintos vestuarios por los que ha pasado, dando bandazos entre los distintos puntos geográficos de la península.

Seguro que aquellos clubes que estén buscando entrenadores para hacerse cargo de su club, no tendrán ni por el forro a Pablo Machín copando los puestos más altos de su libreta. La situación es reversible, pero de árduo trabajo para el soriano que, quien sabe, deba buscar trabajo fuera de España.


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